Tumores cerebrales, de alta frecuencia y difícil diagnóstico

Leo Rivera Morales
os adenomas de la hipófisis (tumores cerebrales relacionados con una amplia gama de funciones hormonales) resultan difíciles de detectar porque esta glándula produce varias hormonas y regula distintas tareas, como el crecimiento, la fertilidad y la potencia sexual.

La sintomatología de estas neoplasias es variada e imprecisa, además de que la presencia de signos y síntomas es muy lenta -lleva hasta cinco años en consolidarse-, por lo que la localización del problema generalmente se da en estado avanzado.

Las causas pueden ser mutaciones genéticas y alteraciones endo-crinas originadas por un mal trabajo del hipotálamo, que modifica el ritmo de pulsaciones necesarias para elaborar sustancias hormonales, como la del crecimiento, la del factor de transferencia (que activa el sistema in-mu-nológico) u otras relacionadas con la capacidad reproductiva y la libido.

Con estas variaciones los síntomas también son múltiples. Es difícil asociarlos, pues pueden desencadenar intensos dolores de cabeza por bloqueo del flujo del líquido encefalorraquídeo, irritación o presión de terminaciones nerviosas; crecimiento anormal de algunas partes del cuerpo; esterilidad y cambios en la menstruación; caída de cabello, disminución de tamaño de los testículos, impotencia sexual -parcial o total- en el hombre; afección visual, hipertensión arterial, intolerancia a la glucosa, diabetes y taquicardia.

Cuando los adenomas hipofisiarios nacen de una hiperfunción hormonal específica puede recurrirse a la cirugía; si provienen de una disfunción del hipotálamo se utilizan medicamentos.

La respuesta a estos tratamientos depende de muchos factores, tales como tipo y naturaleza del tumor, grado de desarrollo, daños generados y tolerancia de los pacientes, pues los fármacos suelen ser altamente irri-tantes para el estómago y ocasionar gastritis. Cuando la opción es quirúrgica también hay un 40 por ciento de enfermos que deben continuar con tratamiento médico o radioterapia.

La doctora Rosario Mazariegos Gutiérrez, del Servicio de Endocrinología del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, explicó que el instituto trabaja en la capacitación de sus médicos generales e internistas en esta materia, para que detecten y canalicen en forma oportuna y adecuada a los pacientes con adenomas hipofisiarios.

Estos males, arguyó, que inciden en un 60 por ciento de los pacientes atendidos en el Servicio de Endocrinología, representan el principal motivo de las consultas: hasta 200 mensuales.
De acuerdo con la variante del tumor, la función biológica alterada en la hipófisis, su contenido, consistencia, extensión y ubicación, hasta un 40 por ciento de los tratamientos prescritos está basado en fármacos, mientras el 60% se somete a cirugía, cuyas vías de abordaje son la garganta o la nariz.