Seguridad y eficacia en los procedimientos anestésicos
Notables avances en los últimos 10 años reducen riesgos al 3%
Guadalupe Sandoval
Los procedimientos anestésicos utilizados en el ISSSTE han alcanzado un grado de seguridad y eficacia del 95%, lo cual ha permitido reducir riesgos a un 3 por ciento, diversificar los tratamientos quirúrgicos ambulatorios y las cirugías de alta especialidad y restar la estancia de los pacientes en el hospital.
La razón, asienta el doctor David Solís Cruz, coordinador del Servicio de Anestesiología de la Unidad de Trasplantes del Centro Médico Nacional (CMN) 20 de Noviembre, es el progreso de esta rama de la medicina en los últimos 10 años, tanto en la elaboración de medicamentos y sustancias más eficaces (menos tóxicas y de fácil eliminación) como en el perfeccionamiento de sofisticados equipos.
Por ello enfatiza en que las complicaciones anestésicas, que en los últimos 30 años eran del 20 al 25%, ahora sean de 3 por ciento.
Al mismo tiempo se ha roto con muchos prejuicios. Anteriormente las personas temían más a la anestesia que a la cirugía, aun cuando ésta fuera de alta especialidad, como la de cerebro o corazón.
Hoy día los pacientes tienen un acercamiento previo con el anestesiólogo, quien les explica en qué consistirá su manejo, sus beneficios y sus peligros, pues, como señala el doctor Solís, la medicina no es infalible, por lo cual existe un margen de riesgos, que por fortuna se ha logrado bajar al mínimo.
Esta aproximación humana y profesional entre anestesiólogo y paciente abate los niveles de estrés, que ocasionan aceleramiento en la frecuencia cardiaca y en la presión arterial y segregan adrenalina y otras sustancias que pueden conducir a los gases anestésicos a tardar más en hacer efecto.
Aunque los recursos y las energías de la investigación están abocados a la búsqueda del anestésico idóneo -el cual debe ser efectivo, inocuo, seguro, de corta duración, menos tóxico, fácil de eliminar y reductor de efectos adversos y secundarios-, hasta el momento el hallazgo no ha sido posible.
Sin embargo, han florecido vastos recursos farmacológicos con diversas cualidades, cuya combinación estratégica y personalizada permite garantizar condiciones favorables para la intervención quirúrgica. Al paciente le brinda seguridad, recuperación más rápida y menos efectos secundarios, como náusea y dolor de cabeza.
El Servicio de Anestesiología de la Unidad de Trasplantes del CMN 20 de Noviembre cuenta con varios tipos de medicamentos: inductores (para dormir al paciente), relajantes musculares, gases anestésicos y narcóticos, que, conjuntados con equi-pos de alta tecnología, ofrecen procedimientos confiables.
Entre los anestésicos más sobresalientes pueden contarse fármacos clásicos y efectivos, como los inductores Propofol y Teopetal, los más socorridos gracias a su versatilidad, pues lo mismo se aplican en recién nacidos que en ancianos, para sedación o anestesia general, en cirugías sencillas o complicadas y en pacientes graves o estables. La diferencia es que el segundo tiene una duración más larga.
Del grupo de los relajantes musculares se dispone de los de mínima duración, como la Suximidcolina, que acciona de tres a cinco minutos, y el Pancuronio, con 40-60 minutos de acción efectiva.
También se poseen narcóticos (analgésicos muy potentes), entre ellos la morfina, la meperidina y el fentanil, este último de uso común.
De los gases descuella el isofluorano, un alternativo anestésico volátil que proporciona mayor estabilidad de la presión arterial, una emersión (despertar) más rápida y menor toxicidad al hígado y al riñón, por lo cual ha posibilitado atender mejor a pacientes con problemas cardiacos y de hipertensión.
Los quirófanos de alta especialidad están dotados de un aparato de anestesia que abastece de aire, oxígeno y gases medicinales y monitorea todos los signos vitales.
Estas máquinas están provistas de varios aditamentos, como el laringoscopio (para garantizar al paciente el acceso de gases), equipo de monitoreo, electrocardioscopio, pulsoxímetro -para medir cantidad de oxígeno en sangre- y capnógrafo (para detectar si el bióxido de carbono se satura en los pulmones).
Además hay bombas de infusión de medicamentos, lo cual hace factible suministrar fármacos a dosis y tiempos exactos, con el fin de mantener estable al paciente.
Fuente: Dra. Yolanda Munguía Fajardo, jefa de Anestesiología del CMN 20 de Noviembre.Equipo anestésico del 20 de Noviembre
* SISTEMA DE SEGURIDAD QUE IMPOSIBILITA MEZCLAS HIPÓXICAS (OXÍGENO MENOR DEL 25%).
. 3 vaporizadores de gases anes-tésicos.
. 1 fuente de oxígeno.
. 1 fuente de óxido nitroso.
. 1 fuente de aire.* 1 MONITOR CON LOS SIGUIENTES PARÁMETROS:
.Trazo de electrocardiografía continuo.
.Oximetría de pulso (detección de la saturación de oxígeno en la sangre por vía percutánea)..Capnografía (detección de bióxido de carbono en la vía aérea del paciente).
. Presión arterial no invasiva (por medio externo).
. Presión medida directamente de los vasos sanguíneos y cavidades cardiacas: arterial, pulmonar, venosa central, aurícula izquierda, etcétera.
. Concentración de gases anestésicos.
. Espirometría.* 1 VENTILADOR VOLUMÉTRICO CON ALARMAS QUE PIDEN LA DESCONEXIÓN, PARA CIRCUITO ANESTÉSICO Y PRESIÓN EN LAS VÍAS AÉREAS.