Las enfermedades de la tiroides

Adriana Espinosa y
María Antonieta de Alba
a tiroides interviene en diversas actividades, desde el crecimiento del pelo hasta el de las uñas. Es como el motor que permite al auto moverse. Influye además sobre la maduración y el desarrollo de los tejidos, la respiración, el sistema nervioso central y el gasto energético. Su labor es tan completa y relevante que su mal funcionamiento desemboca en serios problemas.

La tarea principal radica en liberar a la sangre las hormonas T3 (triyodotironina) y T4 (tiroxina), las que desempeñan un destacado papel en el recambio de diversos nutrientes, proteínas y vitaminas. Sin duda, uno de los elementos fundamentales en la síntesis de hormonas tiroideas es el yodo, pues de la disponibilidad de él depende la producción hormonal de la glándula.

El hipotiroidismo aparece cuando la glándula aminora su funcionamiento, se torna lenta y comienza a generar menor cantidad de hormonas. Sus síntomas incluyen fatiga, letargia, estreñimiento, intolerancia al frío, rigidez muscular, trastornos de la coagulación, hemorragias, fragilidad de las uñas, descenso de la concentración, sequedad de la piel y del cabello, somnolencia, caída del pelo y subida de peso.

Pero también puede ocurrir que el motor de esta glándula empiece a trabajar más rápido. Entonces la tiroides se torna hiperactiva y fabrica hormonas en abundantes cantidades.

A menudo el hipertiroideo es confundido con un histérico. No puede quedarse quieto, su corazón late apresuradamente, sus ojos se vuelven saltones, se muestra irritable; experi-menta decremento del rendimiento psíquico y de la iniciativa, nerviosismo, trastornos del sueño, pérdida de peso, temblor fino, cansancio y debilidad muscular.

Sin embargo, la prevalencia de enfermedades de la tiroides no siempre está asociada a la elaboración de hormonas. También hay daños ocasionados por modificaciones en su estructura, como el bocio (o aumento de las dimensiones de la glándula), la reducción del tamaño y la aparición de nódulos que pueden desencadenar un cáncer en la tiroides.

En los niños, por ejemplo, sobrevienen deficiencias mentales irreversibles, dificultades de adaptación al medio, retraso en el crecimiento y trastornos motores. Los signos son evidentes: la boca permanece abierta porque la lengua (demasiado gruesa) no cabe en ella; las cejas son ralas; hay manchas circulatorias grisáceas en la piel, disminución de la temperatura cutánea, flacidez de la piel y descontrol de esfínteres. Es el llamado cretinismo endémico, que impide el desarrollo del sistema nervioso y por lo mismo su característica principal es el retraso mental.