Equidad y Género

La salud pública y la responsabilidad médica*


Dr. Oscar Borunda Falcón*




l aborto es un hecho traumático, en mayor o menor medida, para las mujeres que lo experimentan, sea cual haya sido la circunstancia o la causa bajo la cual se haya producido. En términos médicos estamos ante una situación de dificultad y en ocasiones de urgencia, pues pueden surgir complicaciones que pueden llegar incluso a poner en riego la fertilidad futura o la vida de la paciente. Resulta necesario decir que además nos encontramos ante un hecho emocionalmente doloroso para la mujer que se encuentra bajo un cuadro doblemente delicado: 1) en lo clínico (médico, fisiológico) y 2) en lo emocional psicológico.

La aceptación del aborto puede variar de un país a otro. Por ejemplo, el 72% de la población mundial se rige por leyes que permiten el aborto por razones amplias, desde la simple petición de la mujer hasta por factores médicos, económicos y sociales.

Entre estos pueblos se ubican Suecia, Holanda, Dinamarca, Italia, Australia, Noruega, China y Estados Unidos. Por otra parte, existen otras naciones que aceptan el aborto de forma restringida y en conjunto alcanzan al 18% de la población mundial. En este grupo se halla la mayoría de los países musulmanes, casi dos tercios de los de América Latina, la mayoría de los africanos e Irlanda. Finalmente, el 10% de la población mundial habita en donde el aborto está totalmente prohibido, como el Vaticano, Colombia, Chile, República Dominicana, Burkina Faso, República Centroafricana, Filipinas, Indonesia, Irán, Malí, Malta, Mauritania,. Níger, Pakistán, Somalia y Zaire. (GIRE. 1997:18.)

Por otra parte, en México el ejercicio profesional de los/as prestadores/as de los servicios de salud en lo relacionado al tema del aborto, está reglamentado y regulado por normas tanto institucionales como hospitalarias; específicamente por la Norma Oficial Mexicana de los Servicios de Planificación Familiar y por la Norma Oficial Mexicana para la Atención de la Mujer durante el Embarazo, Parto y del Recién Nacido.

Los factores considerados, se encuentran en el reconocimiento de la individualidad y la libertad de conciencia de las pacientes, el respeto a la mujer y sus decisiones y la tolerancia a la diferencia (no somos iguales ni pensamos igual), pueden redundar positivamente en la calidad en la atención a mujeres con aborto y obviamente en la calidad de nuestra práctica profesional.

Finalmente, la atención integral y de calidad a las mujeres con aborto incluye factores materiales (infraestructura hospitalaria, instrumental médico, un presupuesto decoroso para el sector salud, etcétera). y factores humanos. Estos últimos son los que dependen de nuestra voluntad, capacidad y decisión. En este sentido, las/los prestadores de los servicios de salud tienen la posibilidad y la capacidad humana para mejorar la calidad de los servicios prestados a mujeres en situaciones de aborto.

Las mujeres gozan de derechos humanos, derecho a la salud, derechos derivados de su condición de género, entre otros. Además las mujeres poseen la conciencia individual y libertad para decidir sobre sus vidas. En este sentido, la atención a ellas implica que los prestadores de servicios de salud necesariamente dispensen un trato respetuoso a sus derechos de ciudadanas y a sus acciones como personas únicas e individuales.

A partir de lo anterior, el ISSSTE ha promovido en todas las circunstancias sociales y políticas.

Salvar la vida de la mujer
Actuar en un marco de reconocimiento y respeto a las pacientes; es decir, de reconocimiento de la igualdad, la justicia y los derechos humanos.

Impulsar, ejercer y practicar el consentimiento informado y la consejería en salud sexual y reproductiva.

Estos aspectos son la mejor combinación para alcanzar una atención integral.


* Subdirector de Regulación de Servicios de Salud.