El Mundo

El enfoque del Banco Mundial respecto
de la reforma de las pensiones

Claudia Martínez Soto


Sin duda, uno de los cambios que han causado más polémica dentro de las políticas sociales de cada país en los últimos veinte años ha sido la reforma de los sistemas de seguridad social, específicamente en el área de las pensiones; en algunos casos, con modificaciones más radicales y, en otros, resultado de una mezcla de diversos esquemas o modalidades de protección, es decir, desde un régimen completamente capitalizable hasta un sistema mixto (de reparto y capitalización individual).

unque este tipo de reformas concierne casi exclusivamente a los gobiernos, con “consenso” de los sectores patronal y de los trabajadores, pocos sabemos la influencia que pueden ejercer algunos organismos internacionales para llevar a cabo tales acciones.

Así pues, el Banco Mundial, obedeciendo a su mandato de fomentar el desarrollo, ha contribuido a la discusión sobre la materia y ha prestado asistencia a muchos países que son clientes suyos para llevar a cabo tales reformas.

En este sentido, el apoyo que el Banco Mundial pueda brindar a un país requiere de un análisis minucioso de las condiciones que en ese momento imperen en el país, mismas que darán sustento y solidez a la propuesta de reforma. Para tales efectos, el Banco toma en cuenta diversos criterios, algunos de los cuales destaca Robert Holzmann, Director de Protección Social de la Red de Desarrollo Humano de dicho organismo, como son los siguientes:

Si la reforma satisface las preocupaciones distributivas, es decir, establece las ventajas y desventajas en el nivel cuantitativo de las pensiones entre el régimen anterior y el nuevo.

Si determina la viabilidad fiscal de largo plazo y el financiamiento y costo que implica la transición hacia un sistema de capitalización y las políticas que se adoptarán para los programas de ingresos y egresos.

Qué nueva estructura administrativa se establecería para gestionar el nuevo régimen, con miras a hacerlo más eficiente y eficaz, ya que, en la mayoría de los casos, el fracaso de las instituciones de seguridad social se debe a la mala dirección y gestión de las mismas.

¿Qué mecanismos serán creados para regular y supervisar a los nuevos entes que tengan a su cargo el manejo y administración de las pensiones?

El instrumento principal de apoyo que ofrece el Banco para echar a andar las reformas previsionales en los países “clientes”, va desde los préstamos de asistencia técnica (AT) (que financian un vasto asesoramiento técnico), los destinados a proyectos (por ejemplo, el financiamiento de la informatización administrativa de las pensiones), otros para implementar reformas (financiamiento AT, capacitación y equipo técnico) hasta los otorgados con miras al ajuste (que financian, en parte, los costos de la transición hacia el nuevo régimen de pensiones). Este último instrumento de préstamo, en cantidades adecuadas, se ha empleado en países tales como Argentina, México, Uruguay, Hungría, la Federación Rusa y, en fecha reciente, Brasil.

En cuanto a la opinión que el Banco Mundial ofrece respecto a la reforma de los sistemas de pensiones, éste no se inclina por un sistema en particular, pero sí considera como la mejor opción dentro de los procesos de reforma un sistema previsional de pilares múltiples que, en su versión óptima, debe consistir en un pilar obligatorio sujeto a la gestión pública, no capitalizable y, en otro, obligatorio también, pero capitalizado y gestionado por el sector privado, amén de regímenes suplementarios, facultativos y financiados en forma privada.

Sin embargo, cabe mencionar que no todos los países pueden desarrollar sistemas previsionales como el que plantea el Banco Mundial y tienen que recurrir a regímenes alternativos que se adecuen más a sus realidades económicas, políticas y sociales. En América Latina, por ejemplo, encontramos diversos tipos de reformas en los sistemas de pensiones, como son:

a) Programas públicos reformados.- El seguro social (en adelante programa público) que existe, continúa operando pero con modificaciones substanciales (Costa Rica).

b) Programas privados substitutivos.- El programa público se cierra y es reemplazado por un programa privado de capitalización total (Chile).

c) Programas mixtos.- Involucran una combinación de un programa público reformado y un programa de capitalización total que puede ser público o privado, o una combinación de ambos (Argentina).

d) Programas selectivos.- Los asegurados pueden escoger entre el programa público y el privado (Colombia y Perú).

Lo cierto es que el Banco sabe que debe ser flexible cuando imparte sus consejos y que debe equilibrar los objetivos del crecimiento económico con los de la protección social. A este respecto, pone énfasis en el criterio de que la mejor forma de armonizar dichos objetivos es dentro de una estructura de pensiones que diversifique los riesgos, tanto económicos como políticos, pero sí pone en claro que de todos los tipos de reformas a los sistemas de pensiones, como son los arriba mencionados, el Banco Mundial se inclina más por el enfoque de pilares múltiples, ya que considera a éste como la mejor opción de reforma.