Salud

Células porcinas podrían curar la diabetes

Reducen hasta en 70 por ciento las necesidades de insulina en menores

Leo Rivera Morales


Uno de los más grandes descubrimientos del siglo que termina es el trasplante de células pancreáticas de cerdo en niños con diabetes tipo uno o insulinodependientes, realizado por el doctor Rafael Valdés González, jefe de Servicios de Investigación del ISSSTE.

e han tenido excelentes resultados, al grado de que algunos de los niños sometidos a este programa han reducido, hasta en 70 por ciento, sus necesidades de insulina.

En entrevista con Nosotros el doctor Valdés González explica el proceso y los logros.

¿Cómo inició la investigación?
Como parte de la estrategia para combatir la diabetes, trabajamos primeramente sobre lo que es el aislamiento de islotes de Langerhans. Consiste en tomar del páncreas las células que producen insulina.

Recordemos que el páncreas tiene dos funciones básicas: la de generar enzimas que participan en el proceso de digestión de los alimentos y la de crear hormonas, entre ellas la insulina.

Hace 10 años empezamos los primeros modelos experimentales, cuya finalidad era obtener estas células mediante un sofisticado proceso de aislamiento celular después de corroborar que estuvieran vivas y en cantidad suficiente.

Hicimos los primeros trasplantes en rata, con el fin de observar cómo funcionan. Supimos así que los modelos utilizados habitualmente tenían el problema del rechazo. Nos dimos a la tarea de diseñar un dispositivo que se mantuviera en el interior del organismo con las características necesarias para contener las células aisladas y vivas.

El diseño completo del dispositivo llevó ocho años, hasta las pruebas en cerdo, con trasplantes celulares. ¿Qué es esto? Que a esos animales se les aplicaba el dispositivo; dos meses después, realizamos lo que se llama pancreatectomía, que consiste en quitarle el páncreas al cerdo, procesarlo y después inyectar sus propias células dentro de los dispositivos. Así demostramos la funcionalidad del dispositivo hasta por seis meses.

¿En qué consiste el dispositivo?
Es un aparato en forma y tamaño de cigarrillo. Diseñar este modelo implicó la elaboración de 10 modelos anteriores hasta que llegamos al pequeño cilindro de acero inoxidable, cuyo interior contiene un centro de material muy similar al teflón.

Este pequeño cilindro se coloca bajo la piel del abdomen. A los dos meses se retira el dispositivo de teflón, que va dentro del cilindro. En ese tiempo el organismo forma el tejido requerido para que las células en el interior comiencen a funcionar. Finalmente el dispositivo queda dentro del organismo.

Este nuevo procedimiento tiene enormes bondades comparado con lo efectuado hasta ahora en otras partes del mundo. Quienes han intentado trasplantes celulares, específicamente de islotes de Langerhans para diabetes, lo han hecho a través del hígado. Esto hace que sea más riesgoso y que inclusive este órgano tenga problemas en su funcionalidad.

El gran salto fue diseñar e instalar el dispositivo, cargado con células porcinas neonatales, de cerdos de entre uno y tres días de nacidos.

¿Por qué cerdos neonatos?
Las células porcinas neonatales tienen una enorme ventaja sobre las células porcinas adultas. Como todavía son células inmaduras, no tienen la capacidad de formar lo que llamamos antígenos de superficie para ser reconocidas como extrañas. Es decir es una célula no bien identificada inmunológicamente y es más aceptada por el organismo.

Pero además, para garantizar que no sean destruidas por el organismo, introdujimos otro grupo de células que se dedican a protegerlas.

¿De dónde las obtiene las células que protegen a las pancreáticas?
Del testículo del cerdo; se llaman células de Sertoli. Estas células ya han demostrado, en modelos experimentales, que protegen a las células que acompañan. Este procedimiento también es algo novedoso en nivel mundial. Hasta ahora nadie se había aventurado a hacerlo en humanos. Nosotros somos los primeros en hacerlo en humanos.

En suma, son tres los descubrimientos que hemos logrado para ayudar a nuestros pequeños enfermos:

Uno, el dispositivo.

Dos, las células que producirán la insulina son células porcinas neonatales que tienen la capacidad de madurar y reproducirse.

Tres, esas células van protegidas por otra línea celular que se ocupa de que no sean reconocidas como extrañas.

Nuestro protocolo fue evaluado bajo la norma de los comités de Bioética, de Bioseguridad y de Investigación, tanto del Hospital Infantil de México como de la UNAM. Fue también sometido al criterio de la Secretaría de Salud, la cual, una vez evaluados los riesgos que se podían correr, lo aprobó. Si a esto sumamos que la nueva Ley de Salud contempla la utilización del genotrasplante como opción para los pacientes que así lo requieran, con ello cumplimos con la normatividad para llevar con absoluto profesionalismo nuestra investigación.

¿Quién surte las células pancreáticas?
La calidad de células que nosotros obtenemos en México es muy buena. Sin embargo, en Nueva Zelanda existe una compañía que al conocer lo que hacíamos se interesó en colaborar con nosotros. Y, por nuestra parte, la decisión de colaborar con ellos se tomó con base en la calidad de células que ellos obtienen. Esta compañía llamada Diatralis, tiene la certificación internacional de control de calidad, Los niños que trasplantamos recibieron células procedentes de Nueva Zelanda. Personal del ISSSTE ha viajado a ese país a procesar las células para traerlas a México.

Háblenos de los resultados
Hasta el momento se han trasplantado cuatro niños con diabetes tipo uno. Son tres hombres y una mujer de entre 12 y 15 años de edad. Los resultados han sido realmente satisfactorios.

Tras el trasplante en los niños, sucedió que en las dos primeras semanas se inició una disminución en sus requerimientos de insulina. Al principio fue del 20 por ciento. Dos meses y medio después la niña, que es la que mejor ha respondido, redujo hasta 70 por ciento sus requerimientos de insulina y sus niveles de glucosa se han mantenido estables. Demostramos también mediante estudios de radioinmunoensayo la producción de insulina de las células porcinas.

¿Tienen un periodo de vida las células ya trasplantadas?
Eso todavía está en suspenso. Hasta ahora no sabemos cuánto tiempo van a vivir esas células. Esperamos que vivan lo que vive la especie, el cerdo; es decir, entre 14 y 16 años.

¿Después de eso habría posibilidades de hacer un reimplante?
Si fuera necesario, sí.

¿El costo del dispositivo?
No podemos aún calcularlo, pero pensamos en que sería un costo bajo, accesible para la población. Vale la pena citar que el dispositivo es único, no hay otro en su tipo en el mundo. De hecho ya está patentado.

¿Es complicado el trabajo quirúrgico?
Tiene su complejidad para implantarlo, porque al hacerlo rompemos vasos y se pueden formar hematomas, lo cual haría que el dispositivo se perdiera, que se infectara.

¿Hay capacidad en México y en el ISSSTE para hacerlo?
Sí. No se requiere gran sofisticación, pero sí una buena capacitación.

¿Qué pasa con los pacientes?
Los niños llevan una vida absolutamente normal; van a la escuela, hacen sus actividades. Los mantuvimos hospitalizados sólo una semana después del trasplante.

Es importante aclarar que aunque son resultados muy satisfactorios son aún preliminares. Tenemos que hacer un seguimiento muy acucioso de cada uno de los niños trasplantados. Nuestro compromiso es trasplantar 10 o 12 niños bajo este esquema y hacer el seguimiento de ellos hasta no concretar resultados.

El siguiente paso es comprobar si en seis meses las condiciones de los niños mejoran. Ya demostramos que las células de alguna manera empezaron a reproducirse y a funcionar. Si, por ejemplo, a los seis meses la niña llegara a ser insulinoindependiente, sería maravilloso.