JUBILADOS
Y PENSIONADOS
Los adultos mayores esperan ser tratados con cariño, señala Irma Martínez Gabriela Flores S.
En sus rostros el tiempo no ha pasado; todo lo bueno y lo malo que una vida puede dar se ha quedado marcado en estas personas que hoy gozan con sus múltiples actividades en la Clínica de Medicina Familiar San Antonio Abad, del ISSSTE.
Ellos, los adultos mayores, sólo esperan ser tratados digna y cariñosamente. Tal vez esto resulte difícil para quien no entiende que tarde o temprano llegará a esta edad y que quizá solicite lo mismo a sus prójimos: atención.
rma Martínez Quiñones -trabajadora social con diplomado en gerontología- se regocija con su presencia. "Intento verme en ellos. Ahí contemplo mi futuro envejecimiento, por lo cual quiero que me traten como yo los trato", expresa.
¿Cómo se da esta labor?
"Después de 22 años de laborar en la Clínica de Medicina Familiar San Rafael soy trasladada a la de San Antonio Abad. Aquí el director, doctor Gustavo Silva Vázquez, me pide hacerme cargo de los talleres y otras actividades para estas personas, quienes únicamente necesitan atención", señala.
Lo increíble, agrega, es que el doctor es joven y se preocupa por que a la gente de la tercera edad se le conceda la debida importancia.¿Qué tareas realizan?
Las actividades desarrolladas por el grupo, de 60 personas, son baile de salón, tecnología doméstica (elaboración de cremas, jabones, etcétera), tertulias, verbenas y excursiones, así como salidas al cine y al teatro. Se llevan a cabo por las mañanas, dentro de un programa de fortalecimiento.
Este grupo, llamado Huehueteotl (Dios Viejo), tramita su registro como asociación civil en una Notaría Pública, con objeto de que el ISSSTE lo apoye con el pago de viajes y paseos.
Las excursiones son las favoritas; las disfrutan bastante. Les agrada convivir en otros espacios, aunque el tiempo transcurrido en la clínica es también un tesoro.
La vejez, que acompasa el andar y mengua las capacidades auditiva y visual, precisa de todo nuestro apoyo, principalmente de cariño y un trato digno, así como de implementos, como bastones, anteojos y aparatos de audición.
Irma Martínez confía en que pronto cada clínica y cada hospital del ISSSTE cuenten con un geriatra, para una apropiada evaluación física, mental y social.
"Los adultos mayores nos dan mucho, como experiencia y felicidad. El instituto y la población en general deberían brindarles más tiempo y atención", concluye Irma.