Ilusiones en venta, los productos para bajar de peso

La mejor forma de perder esos kilos de más es saber comer

Ana María Guerrero


El acelerado ritmo de vida, aunado a la imposición de estereotipos en los medios de comunicación, ha engendrado en muchas personas la necesidad de adquirir productos casi mágicos para disminuir talla o peso, con la promesa de invertir el menor tiempo y esfuerzo.

ujeres y hombres de todas las edades, con el anhelo de estar delgados, prueban las novedades surgidas a una velocidad impresionante. Cada día aparecen anuncios en un imparable bombardeo publicitario cuyo único fin es comercializar un modelo físico esbelto, lo cual conlleva, por supuesto, un considerable gasto en polvos, cremas, fajas, jabones, etcétera.

Sin embargo la mejor forma de perder unos kilos de más es saber comer, expresa Miriam Bertrán Vilá, subdirectora de Enseñanza e Investigación de la Escuela de Dietética y Nutrición (EDN), del ISSSTE. "La obesidad -dice- es un problema de desbalance de energía. Nuestro cuerpo tiene una necesidad de ésta y la gasta para realizar sus funciones vitales".

Por ello la ingesta de alimentos es distinta en cada persona, de acuerdo con su requerimiento, por lo que si se excede la cantidad de energía y no la gasta ésta se deposita en el cuerpo, lo que se traduce en sobrepeso y obesidad. La prevención consiste en consumir sólo la energía demandada por el organismo.

En casos muy específicos -precisa- se recomiendan procedimientos médicos o quirúrgicos, pero únicamente si existe riesgo estas situaciones son valoradas por especialistas, cuando los tratamientos dietéticos han fracasado.

Acerca de los innumerables artículos para reducir de peso aclara que algunos, como el Fataché, son fabricados con fibras naturales que aceleran el tránsito intestinal, lo cual repercute en una menor absorción de nutrimentos. Otros, como las fajas, solamente propician la pérdida de agua, y no de grasa. Hay clínicas que ofrecen bajar de peso en poco tiempo a base de calor, pero lo que hacen es también retirar el agua del organismo; esto resulta muy peligroso porque se puede llegar a altos grados de deshidratación. La dieta de ayunas también es muy riesgosa, expresa.

Por su parte Guadalupe Solís Díaz, subdirectora de Niveles Educativos, de la misma escuela, manifiesta que existen métodos inhibidores de apetito; ocasionan que las grasas no se absorban adecuadamente y por tanto se eliminen. Otros trabajan a nivel de sistema nervioso central y, a largo plazo, causan alteraciones hormonales.

Algunos de los artículos comercializados dan la sensación de alimentar cuando en realidad no cubren las necesidades nutricionales y energéticas.

El enorme éxito de las empresas estriba en vender aquellos productos que hacen perder peso en corto tiempo. Promueven el mito contra la grasa, pero lo cierto es que cualquier exceso trae como consecuencia el sobrepeso.

El cuerpo convierte en grasa algunos alimentos, como reserva. Aunque haya alimentos sin grasa, el organismo los transforma en ésta porque es la ruta alterna del metabolismo.

Entre los productos reductores de peso los más peligrosos son los inhibidores, porque tienen que ver mucho a nivel de sistema nervioso central.

"Muchos pacientes, luego de haber probado un sinnúmero de métodos para disminuir su peso, ignoran que la salida es aprender a comer de todo con medida, para llevar así una vida normal y socializada", asienta Guadalupe Solís Díaz.

La obesidad es una patología incurable, solamente se controla. Al intervenir el nutriólogo dejará en claro que se bajará de peso, de manera lenta, si se cambian hábitos alimentarios y se hace ejercicio.

Lo primero es procurar una dieta variada. Grupo 1: cereales y tubérculos. Grupo 2: frutas y verduras. Grupo 3: leguminosas y productos de origen animal. La combinación, la variedad, la distribución, los colores y las texturas de los nutrientes ayudan a alimentarnos bien.