El adulto mayor, tema central de las agendas políticas y sociales del siglo XXI

Crear espacios laborales para personas de la tercera edad, plantea Socorro Díaz ante el BID

Washington, D.C.-Las naciones de América Latina deben considerar la integración de la gente de la tercera edad a sus políticas económicas e impulsar nichos laborales para ella, como una opción viable de participación para este sector de la población en los esfuerzos de crecimiento macroeconómico, aseveró Socorro Díaz, directora general del ISSSTE, ante representantes de gobiernos y de grupos económicos y sociales de América, Asia y Europa.

nvitada por el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique V. Iglesias, a participar en la conferencia La Transición Demográfica en América Latina y el Caribe: Consulta Interregional sobre el Envejecimiento de la Población, celebrada en la capital estadounidense, la funcionaria expuso que la política de inclusión a este sector de la población tiene argumentos éticos, políticos, sociales y económicos.

"Eticos porque los adultos mayores son ciudadanos que con su esfuerzo y trabajo constituyeron las sociedades hoy; políticos porque cuentan con una enorme solidaridad social, sociales porque debemos mantener a las familias como un núcleo cohesionador de nuestras redes sociales y económicos porque la economía es un instrumento, no el fin en sí misma, que debe servir a la sociedad, y no a la inversa".

Destacó que el gobierno de México impulsa una política de inclusión a través del programa piloto Maestro Amigo, que convoca y remunera a profesores jubilados que ayudan, por las tardes, a los hijos de trabajadores al servicio del Estado a realizar sus tareas y repasar algunos de los temas aprendidos en clase.

Socorro Díaz indicó que el ISSSTE es una institución vanguardista en la materia al promover un programa de extensión de servicio de guarderías para hijos de servidores públicos, en el cual las personas de la tercera edad pueden laborar con jornadas completas para no sólo aumentar sus ingresos pensionarios, sino también para aprovechar su experiencia en parte de las actividades económicas y sociales del país.

Precisó que el Instituto atiende a una población de 10 millones de mexicanos, integrada por los trabajadores al servicio del Estado y sus familias y 375 mil pensionados y jubilados y sus familias. Para los asegurados de la tercera edad, agregó, el ISSSTE estableció el Programa Integral de Atención al Adulto
Mayor y en materia médica está en marcha un programa de atención preferencial, que incluye prácticamente todo lo que en este foro se plantea, ya que en su instauración se adoptaron las medidas aconsejadas por las organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud.

Expuso que el gobierno mexicano trabaja constantemente en la implantación de programas especiales para brindar más protección a los ancianos, a través de apoyos fiscales y comerciales, premisas bajo las cuales se impulsa un programa de producción de objetos diversos, artesanales entre ellos, que tendrán una preferencia comercial e impositiva.

Declaró que los gobiernos de México y Japón -naciones que enfrentan el mayor potencial de crecimiento en su población de personas de la tercera edad para los próximos 25 años- tienen ante sí un gran desafío, por lo que se manifestó convencida de que el tema del adulto mayor será central en el diseño de las agendas políticas y sociales del siglo XXI.

Socorro Díaz dio cifras sobre la evolución del aumento de la población de la tercera edad en México. Dijo que la expectativa de vida de sus habitantes a principios del siglo XX era de solamente 36 años, mientras hoy es de 74 años en promedio (para las mujeres es de 77 años y para los hombres de 71).

Estas cifras poblacionales de México sobre las personas de la tercera edad, señaló, implican esfuerzos de carácter social y gubernamental para ayudar a los ancianos a cubrir sus necesidades básicas.

Puntualizó que con base en cifras del Consejo Nacional de Población (Conapo) se estima que de los casi 100 millones de mexicanos cinco millones son mayores de 65 años de edad, en tanto que la línea de crecimiento exponencial es de un 10 por ciento más para los próximos diez años.

Al respecto advirtió que los gobiernos no pueden dejar de ver que somos una sociedad que está envejeciendo, por lo cual insistió en la necesidad de planear estrategias que integren a las personas de la tercera edad al mercado laboral.

Sólo así se podrá resolver esta problemática de carácter económico, expresó, pues actualmente en México, de los cinco millones de personas mayores de 65 años edad, el 15.7 % no recibe ingresos y 29% obtiene menos de un salario mínimo al mes, 28% de uno a dos salarios mínimos, 9% entre dos y tres salarios mínimos, 6% de tres a cinco salarios mínimos y sólo el 6.31% más de cinco salarios mínimos.

En el caso de la población asegurada por el ISSSTE la Directora General informó que mientras hace 25 años un trabajador que se jubilaba tenía una expectativa adicional de vida de 2.5 años, hoy, gracias a los avances de la ciencia médica, esa expectativa de sobrevida es de 19 años.

Refirió, asimismo, que mientras hace 25 años existía un trabajador jubilado por cada 12 trabajadores en activo, ahora esa relación es de 1 por cada 6.

Datos actuariales presentados por la funcionaria revelan que en los últimos años se ha observado un crecimiento sostenido del 6 por ciento anual en la población de jubilados, lo que exigió que el ISSSTE realizara una reforma gradual, consensuada y oportuna en su administración.

Esa reforma -apuntó- nos conduce a disminuir gastos de administración y a aumentar gastos en servicios y atención médica, con prioridad en la medicina preventiva, que en primera instancia permite al adulto mayor una mejor calidad de vida, mientras que al Instituto le facilitan reducir los costos por atención de enfermedades que pueden atenderse antes de un desen-cadenamiento mayor.

En esta consulta promovida por el BID participaron, entre otros, el Dr. George Alleyne, director de la OPS; Todd Petersen, ejecutivo principal de Help Age Internacional, de Reino Unido; Ramón Gutmann, vicepresidente de la Federación Internacional de la Vejez; Terrie Wetle, subdirectora del Instituto Nacional del Envejecimiento de Estados Unidos; Taichi Ono, primer secretario de la embajada de Japón; Takao Suzuki, vicedirector del Instituto Metropolitano de Gerontología de Tokio, y Xiao Caiwei, subdirector del Departamento Internacional del Comité Nacional de Envejecimiento de China.