Depresión: trastorno de la mente y el cuerpo

La enfermedad produce disfunción en los aspectos laboral, social y familiar


Un trastorno depresivo daña todo el cuerpo, el estado anímico y los pensamientos. Altera la forma de comer, de dormir y de opinar de uno mismo, así como el concepto de la vida en general. No es un estado de ánimo triste, pasajero; tampoco una señal de debilidad personal o una condición que uno pueda alejar a voluntad.

as personas que sufren enfermedades depresivas no pueden tan sólo "animarse" y de inmediato sentirse mejor. Sin atención médica los síntomas pueden durar semanas, meses o años. En cambio, un tratamiento adecuado puede ayudar a más del 80 por ciento de esas personas.

Al respecto opina el doctor Mario Alberto José de los Santos, de la Clínica de Especialidades Neuropsiquiátricas del ISSSTE, en Tlatelolco: La depresión es un estado de ánimo que invade nuestro afecto, una patología que produce disfunción en lo laboral, social y familiar y requiere de tratamiento psiquiátrico para que el paciente corrija la distorsión que tiene de su vida.

Este padecimiento, dice, ataca a dos mujeres por un hombre y se presenta desde la niñez hasta la ancianidad con diferentes indicadores biológicos.

Los niños, señala el psiquiatra egresado de la UNAM, evidencian problemas de conducta, no controlan su vejiga urinaria y existe notoria falta de aprovechamiento en sus estudios; en los adolescentes hay rebeldía y ansiedad; el adulto rompe con sus hábitos y descuida su arreglo personal; el anciano muestra fallas de memoria y en algunos casos seudodemencia.

Hay personas que viven con este mal sin acudir al médico nunca. Son aquéllas que lloran fácilmente; tienen cambios de ánimo, sentimientos de minusvalía y falta de sueño y de energía; les disminuye el deseo sexual y bajan de peso.

El especialista del ISSSTE -miembro de la Asociación Psiquiátrica Mexicana desde 1989- sugiere que, si los síntomas de una depresión se presentan durante más de dos semanas, se debe visitar al médico, quien tras una minuciosa valoración decidirá el tratamiento: psicológico o farmacológico.

En el psicológico la psicoterapia se da a través de la palabra, explorando sentimientos, causas y percepción para cambiar el cuadro del paciente.

En el tratamiento farmacológico es muy importante no dejar de tomar el medicamento, pues muchas veces el enfermo, al sentir mejoría, experimenta la tentación de prescindir de los fármacos; ello es peligroso porque algunos de éstos deben abandonarse gradualmente.

Más allá de estos dos tratamientos, en casos graves la respuesta es la terapia electroconvulsiva, muy avanzada en la actualidad. Se aplica con un aparato unido a encefalógrafos, lo que la hace más específica y más controlada, a diferencia de los inicios de esta técnica, cuando se contaba con un equipo obsoleto que no medía la intensidad de la descarga.

Gracias a los avances esta terapia permite reorganizar el funcionamiento electroquímico del sistema nervioso central, lo que se manifiesta en mejoría en los síntomas depresivos en corto plazo.

El abuso de drogas lleva al suicidio
Si partimos de que nuestro pensar es nuestra salud comprenderemos que el abuso de drogas hace al individuo más vulnerable al suicidio.

El síntoma que conduce a tal suceso es la desesperanza; es cuando se cree que lo mejor es la muerte y se empieza a coquetear con ésta y a planearla. No por ello se entienda que todos los suicidas son depresivos; también están aquellas personas que tienen reacciones de inadaptación ante una situación grave.

Las drogas antidepresivas no forman hábito, pero jamás deben combinarse con el alcohol porque reducen su efectividad. Si se mezclan con otras sin prescripción médica pueden causar efectos secundarios, como visión borrosa, somnolencia y problemas sexuales y de vejiga.

En la cura de la ansiedad las drogas, como el Valium, no evitan la depresión. Las pastillas para dormir y los estimulantes, tales como las anfetaminas, son también inapropiadas para combatirla, por lo que es mejor consultar al médico.

Cómo conducirnos ante un enfermo depresivo
Nuestras conductas y emociones están en el sistema nervioso central y los sentimientos en todos nuestros circuitos bioquímicos y eléctricos, de ahí que sea importante explorar las zonas de la mente y aprender desde pequeños a respetar los sentimientos de los demás, declara Mario Alberto José de los Santos.

Debemos saber que la depresión va más allá de la voluntad; por ello cuando se trate de familiares no debemos ponerles metas difíciles de alcanzar, tampoco reclamarles su conducta, sino asimilar que es el proceso de una enfermedad que rompe con los hábitos. Hay gente, continúa el médico, que se abraza a la depresión y la hace una forma de vivir; es entonces cuando la familia se desune y quien no conoce la naturaleza de esta patología dice y hace cosas que lastiman al enfermo.

No se debe acusar a la persona deprimida de aparentar enfermedades o flojera ni esperar que salga inmediatamente de la depresión. Con el tratamiento adecuado presentará mejoría en un plazo de dos a tres semanas, ya que el tiempo de recuperación en psiquiatría es muy lento.

Hay que tener en cuenta, concluye Mario Alberto José de los Santos, que la ansiedad nos hace trabajar cuando es funcional; cuando es disfuncional nos paraliza y sólo cuando altera nuestra vida acudimos al médico; aunque con la depresión también nos volvemos más sensibles, más receptivos; crecemos y entendemos más la vida.

Autoayuda
Cabe destacar que los trastornos depresivos hacen a la persona sentirse agotada, inútil, desvalida y desesperanzada. Estos pensamientos y sentimientos negativos pueden hacer que se dé por vencida. Es importante reconocer que estas ideas negativas son parte de la depresión y generalmente no reflejan con exactitud el estado de ánimo. Los pensamientos negativos desaparecen conforme el tratamiento comienza a surtir efecto. Pero mientras tanto:

No se fije metas difíciles o adquiera grandes responsabilidades.
Divida las tareas grandes en partes pequeñas, fíjese prioridades y haga lo que pueda conforme le sea posible.
No espere mucho de usted mismo; si lo hace, solamente aumentará su sensación de fracaso.
Busque estar con otras personas; esto generalmente es mejor que es tar solo.
Participe en situaciones que lo hagan sentir mejor. Por ejemplo, trate de hacer ejercicio ligero, ir al cine, acudir a un juego de pelota o intervenir en actividades sociales o religiosas. Sin embargo, procure no excederse ni molestarse si su estado de ánimo no mejora de inmediato. La mejoría lleva tiempo.
No tome decisiones cruciales en su vida, tales como cambiar de empleo, casarse o divorciarse, sin consultar con personas que lo conozcan bien. En cualquier caso, es prudente posponer las resoluciones importantes mientras su depresión no haya decrecido.
No espere salir de su depresión de inmediato; esto raramente sucede. Es mejor que se ayude tanto como pueda y no se culpe por no estar totalmente bien.
Recuerde: rechace los pensamientos negativos; éstos son parte de la depresión y desaparecerán cuando el tratamiento surta efecto.

No todas las personas con depresión o manía experimentan todos los síntomas. Algunas sufren unos cuantos y otras muchos. La gravedad de los síntomas varía con los individuos.

La depresión

Estado de ánimo persistentemente triste, ansioso o "vacío".

Sensaciones de desesperanza, de pesimismo, de culpa, de inutilidad, de incapacidad.

Pérdida de interés o de placer en pasatiempos y actividades que anteriormente se disfrutaban, incluido el sexo.

Insomnio, despertar temprano o dormir más de lo necesario.

Pérdida de apetito y
/o de peso, o comer con exceso, ocasionando aumento de peso.

Disminución de energía, fatiga, o decaimiento.

Pensamientos sobre la muerte o el suicidio, intentos de suicidio.

Inquietud, irritabilidad.

Dificultad en concentrarse, en recordar, en tomar decisiones.

Síntomas físicos persistentes que no responden a tratamientos, tales como dolores de cabeza, desórdenes digestivos, y dolor
crónico.