"Ningún tiempo basta para adquirir los conocimientos que la profesión requiere"

"Junto con mi esposa disfruto lo que sembramos y cuidamos: nuestros hijos": doctor Herminio Calderón Meléndez

GUILLERMO PIMENTEL BALDERAS

Bien podría ser un cronista del ISSSTE, pues en sus 30 años en el Instituto ha vivido muchas experiencias. El doctor Herminio Calderón Meléndez es un hombre franco, sencillo y, sobre todo, un caballero que siempre está de buen humor.

iene una familia integrada por su esposa, María Elena Gutiérrez Mendoza, profesora, y sus hijos: María Elena, de 36 años de edad, dermatóloga; Felipe, de 35 años, ingeniero químico; Carlos, de 33, ingeniero en computación y electrónica; Irma, de 30, ingeniera química, y José Alberto, de 29, ingeniero mecánico electricista. "Todos egresados de la UNAM, en la cual yo también me formé", señala.
"He tenido -prosigue- la fortuna de establecer los roles familiares y sociales un poco conservadores, en los que el padre trabaja y la madre resuelve los problemas del hogar. Afortunadamente no me arrepiento, pues todos mis hijos son profesionistas y han logrado un buen nivel socioeconómico, del cual ahora ellos me participan, disfrutando de la cosecha que de alguna forma se sembró y se cuidó en su desarrollo y crecimiento".

Calderón Meléndez ingresó al Instituto el 16 de marzo de 1970 como médico general (cuatro horas) y después continuó como médico general (seis horas) en la Clínica Netzahualcóyotl. Fungió como jefe de Enseñanza en la Clínica Oriente, donde también ocupó el cargo de coordinador de médicos internos de posgrado del módulo VII; asimismo se desempeñó como profesor titular del tercer año de medicina integral de la FES Zaragoza y profesor titular de la especialidad de medicina familiar.

Posteriormente, en 1989, recibió el nombramiento de subdirector de la Clínica de Medicina Familiar Moctezuma, donde adicionalmente ha sido profesor titular adjunto de la especialidad de medicina familiar para médicos generales del ISSSTE.

"Ciertamente, la experiencia y los conocimientos adquiridos han sido enriquecedores, pero no lo suficiente como para considerarme satisfecho, ya que todo médico sabe que ningún tiempo basta para tener los conocimientos que el ejercicio de la profesión requiere", subraya.

Comenta que hace unos nueve años se implantó el Programa de Fortalecimiento al Primer Nivel de Atención a la Salud, el que desafortunadamente aún no ha sido entendido por algunos trabajadores; pero confía en que poco a poco esta estrategia demostrará su utilidad tanto para el personal como para los derechohabientes.

Uno de los problemas frecuentes en los hospitales, indica, es el de los derechohabientes que sin haber acreditado su vigencia de derechos -porque no han presentado documentos- exigen servicios y al no satisfacer la solicitud se sienten agredidos, lesionados en sus intereses y con la idea de que hay falta de voluntad o de humanidad.

Inclusive, sostiene, han llegado casos hasta la Comisión de Derechos Humanos, donde esta dependencia los ha declarado improcedentes, por lo que el derechohabiente, al enterarse de que su queja no procede, reconoce su error y ofrece sus disculpas a los servidores públicos.