La salud, pilar de la seguridad social
uesto que la salud constituye uno de los pilares de la seguridad social, el ISSSTE se preocupa por mantener informados a sus derechohabientes respecto a lo negativo que es el consumo de las drogas. Se suma a los esfuerzos realizados por la Secretaría de Salud para la atención y la prevención de la drogadicción, ya que a todos beneficia el tener una población sana, apta para el trabajo y capaz de desarrollar el potencial humano que México necesita.
El 26 de junio ha sido designado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico de Drogas, fecha acordada en 1976 por la Comisión de Estupefacientes -de la que México es miembro- en ocasión de la reunión anual en su sede, en Viena, Austria.
La lucha contra el tráfico de drogas comenzó a principios del siglo XX y en 1912, en La Haya, Holanda, se adoptó la Convención Internacional del Opio, a la que nuestro país se adhirió en 1925. Desde entonces han sido instituidos varios instrumentos internacionales sobre la materia, el más reciente la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, de 1988 -ratificada por México en 1990-, la que actualmente rige las actividades encaminadas a controlar la producción, el tráfico y el consumo de drogas.A nivel mundial la citada Comisión de Estupefacientes de la ONU, la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la OEA, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) y el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de las Drogas (PNUFID) se encargan del problema. En la Vigésima Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre las Drogas (1998) se subrayó la gravedad de la situación, en la medida en que tiene un efecto nocivo sobre los individuos y repercute negativamente en las economías.
Lamentablemente en México el problema de las drogas cobra hoy dimensiones insospechadas. De ser en las décadas de los setenta y los ochenta un país de tránsito de estupefacientes oriundos del Cono Sur con destino a Estados Unidos, se ha convertido en productor y consumidor, con lo cual perjudica principalmente a nuestra juventud, ya que la cocaína, la heroína y otras sustancias psicotrópicas tienen efectos irreversibles. Es por ello que, con base en la Convención de las Naciones Unidas, México ha procedido a suscribir convenios, sobre todo con pueblos americanos, con miras a reforzar su batalla contra el narcotráfico y el uso indebido de drogas.
A nivel nacional la Procuraduría General de la República (PGR) y las fuerzas armadas combaten el narcotráfico y la producción, en tanto la Secretaría de Salud, en especial a través del Consejo Nacional contra las Adicciones, lucha contra el consumo y las adicciones, pues la distribución de droga ha sido detectada hasta en las escuelas, incluidas las primarias.
La tarea, además de ser ardua, resulta de alto riesgo, pues representa desorbitantes ganancias a los traficantes, quienes no están dispuestos a ceder por ningún motivo y, en cambio, fomentan el terror, la corrupción, los asesinatos y el crimen organizado.
A menudo los medios de comunicación mundiales refieren casos de violencia perpetrados por adolescentes bajo el efecto de los estupefacientes, de ahí la imperiosa necesidad de concientizar a la población sobre lo perjudicial que son.