El ISSSTE, de fiesta y a ritmo de danzón

JOSEFINA ZAMORA

Hemos sido testigos de una historia de amor hecha realidad. Por quinto año consecutivo el ISSSTE reunió a ritmo de danzón, en el Salón Riviera, a 35 parejas finalistas de jubilados y pensionados para elegir a los mejores bailadores.

ntre porras y abrazos de sus amigos, los triunfadores en la categoría de danzón cerrado nos relatan cómo se conocieron hace tres años al inscribirse para canto y baile de salón en el centro cultural de la delegación San Luis Potosí.

En medio de la locura danzonera María Magdalena Avila Ruiz, maestra de profesión, tiene que hablar fuerte para hacerse escuchar: "Al mes ya estábamos casados y hasta la fecha somos felices, así que el ISSSTE fue nuestro Cupido".

Francisco Contreras Acosta, jubilado de la Dirección de Correos en la misma entidad y poseedor de un ritmo único, se alegra de haber conocido a María Magdalena, porque, dice, "han sido tres años de dicha, viajes y mucha actividad en nuestra vida de casados".

"El canto -considera Francisco- también nos ha dado satisfacciones, porque hemos formado un coro de 20 personas que en ocasiones solicita al ISSSTE participar en las Fiestas Patrias o religiosas de las comunidades, lo que permite conocer más lugares y hacer amigos constantemente".

Mientras la pareja se aleja para disfrutar su éxito María Magdalena agrega: "También bailamos cumbias y chachachá, pero lo que más nos gusta es el danzón; ¡que viva el baile!"

La etapa final de este festival fue presidida por el subdirector general de Prestaciones Económicas, Sociales y Culturales del Instituto, Jesús Salazar Toledano, en representación de la directora general, Socorro Díaz.

Acerina y su Danzonera fue la orquesta que dio el marco perfecto para la calidad de los participantes. Aquéllos que no llegaron a la pista bailaban con los ojos, en tanto con gritos y aplausos apoyaban a sus amigos.

Los ganadores en la modalidad de danzón abierto, procedentes de Jalisco, fueron Ana Elena Borondón Casillas y Luis Salvador Sahagún Neri, quienes también gozaron de su victoria.

Hubo invitados especiales, como el cantante Johnny Laboriel, quien confirió un toque festivo a la justa al hacer gala de su ritmo.

Asimismo se dieron cita los escritores Salvador Flores y Angeles González Gamio, además de la actriz Martha Verduzco, quienes alegres contemplaron el espectáculo, para el cual damas y caballeros iban elegantemente vestidos, de acuerdo con la ocasión.

El danzón, cuyos orígenes se remontan a Cuba, aparece en 1879 y llega a la ciudad de México en 1907, aunque se dice que ya para entonces se bailaba en las costas de nuestro país.

Una de sus principales características es que se baila en un espacio reducido, lo que le imprime un estilo íntimo y exquisito que le ha permitido sobrevivir a otros ritmos.

Se tienen noticias de que caudillos como Alvaro Obregón, Francisco Villa y Venustiano Carranza bailaban danzón cuando tenían la oportunidad.

Pero los estadounidenses también se deslumbraron con el danzón. Tal es el caso de Aaron Copland, músico que llegó a México en 1920 invitado por el gran director y maestro Carlos Chávez; inspirado en el ritmo de moda escribió una composición llamada Salón México.

El festival dedicado a los danzoneros jubilados y pensionados, esperado cada año, deja algo más que la satisfacción del triunfo: premios en efectivo, como los cinco mil pesos para los primeros lugares en las categorías danzón abierto y danzón cerrado, cuatro mil para el segundo sitio y tres mil para el tercero.

Todos los participantes de las 35 delegaciones, tanto del Distrito Federal como del interior de la república, regresaron a casa con un diploma en las manos y una sonrisa en el alma que será renovada el año próximo.